Un fiscal preocupado por los gastos, en medio de una interna judicial que avanza
La audiencia contra un joven detenido en Buenos Aires reavivó una llama caliente en Tribunales. El acusador Francisco Assat cargó contra un juez que le otorgó una domiciliaria al acusado y puso en evidencia la inoperancia policial en los controles. El detenido, por su parte, dijo que no fue contratado para atentar contra una fiscal suspendida.
La detención de Mauricio Nicolás Gómez causó un revuelo en la interna de Tribunales y las consecuencias son impredecibles por las derivaciones que podría tener la causa. Por lo pronto, en la última audiencia el fiscal Francisco Assat tuvo durísimos términos a la actuación judicial y a la decisión de otorgar la prisión domiciliaria en agosto pasado. Dijo que el imputado “no solo se burló de los controles que dispuso este juzgado sino también de todos los controles provinciales”.
Las palabras del funcionario pusieron en evidencia, nuevamente, la escasa productividad que tienen los procedimientos policiales en los límites de la provincia, ya que Gómez –acusado de balear cinco veces a dos jóvenes en febrero en el barrio San Luis 26- fue detenido en Buenos Aires cuando debería estar en la casa de su madre. Andaba en un auto con pedido de secuestro.
Tan floja fue la instrucción de la causa que junto a Gómez está también imputado su hermano Jeremías Ezequiel, quien nunca fue encontrado por la Policía. Además, el acusado apareció mencionado como presunto contratado para atentar contra la vida de la fiscal Virginia Palacios, actualmente suspendida en sus funciones.
Para lo único que habló Mauricio en la audiencia fue para negar haber sido contactado para ese fin. “Se habla de mí en las redes sociales, que fui contratado para atentar contra la vida de una señora fiscal, quiero decir que desconozco, que no tengo idea de lo que se me está acusando ni de lo que se dice”, expresó.
Pero el que habló con más firmeza en la causa fue Assat, quien sacó pecho de su advertencia de que Gómez podría fugarse, realizada durante la audiencia en la que le concedieron al acusado la domiciliaria. “Si nosotros decimos que hay riesgo de fuga es porque el riesgo de fuga está”, sostuvo, orgulloso, el acusador.
Preocupado al parecer por las arcas provinciales que deben pagar su sueldo, el fiscal señaló en la audiencia que “el desgaste que ha producido esta fuga a nivel de recursos provinciales del Ministerio Público Fiscal es carísimo”.
Assat recordó que Gómez se fugó unos pocos días antes de enfrentar un juicio en el que tenía un pedido de 15 años de prisión y cuestionó “el criterio de algunos tribunales que limita la evaluación de los riesgos procesales a las circunstancias de la causa en trámite”.
Muy decidido, el fiscal recordó que para otorgar un beneficio se deben considerar las conductas de los imputados en otros procesos judiciales. Y volvió a machacar sobre su advertencia de que Gómez podría fugarse que hizo antes de que le concedan el beneficio.
La acusación contra Gómez señala que en febrero de este año iba en su Volkswagen Polo con su hermano y al encontrarse con dos chicos de 20 y 14 años se bajó del rodado y ejecutó los disparos que hirieron las piernas de las víctimas. A Mauricio lo detuvieron en marzo y en agosto le dieron la domiciliaria.
A los cinco días de concedido el beneficio, el acusado desapareció de la órbita judicial hasta que fue interceptado en Don Torcuato, Buenos Aires.
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