22°SAN LUIS - Domingo 08 de Noviembre de 2026

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Un grupo de carasucias de los barrios de la periferia llevó a Lafinur al Regional

Saltaron de la Quinta División a la Primera y de allí a representar a la provincia en el torneo nacional. Reunidos por "El Gordo" Rúa, los chicos llegaron del San Martín y de La Rinconada. Deslumbraron con un fútbol exquisito.

Por redacción
| Hace 3 horas

En agosto de 1968 un grupo de dirigentes de la popular institución de Bolívar y Chacabuco, alcanzó el sueño máximo al que puede aspirar un club de San Luis: disputar un torneo de connotaciones nacionales. Ese puñado de voluntades que todo lo hacía a pulmón, sin dar ni pedir nada, sin tregua ni cuartel, de frente, con la vista levantada y el orgullo a flor de piel, fue el que consiguió la hazaña.

 

 

Eran otras épocas. No había televisión en colores, no existía la computadora y en la mente de Martín Cooper, que es considerado el padre de la telefonía, navegaba la creación de los celulares. Pero en San Luis todo era distinto y costaba más alcanzar los objetivos.

 

 

El proyecto nació en 1961 gracias a un amante del fútbol, un hombre que sin saber qué ocurriría después, luchaba por los más chicos, por los más indefensos; "El Gordo" Rúa que por alguna razón se fue del club de sus amores, Sol de Mayo, para recalar en Atlético Lafinur. ¿Y por qué Lafinur? Porque el Gordo era fanático de River, de los que el club puntano heredó los colores.

 

 

Los otros fueron niños venidos de los barrios más humildes del suroeste puntano. Pedro "Botella" Agüero, Domingo "Mingo" Farías, Martín "Galleta" Galván; cinco purretes del viejo y querido barrio San Martín; Miguel "Tatiana" Correa, los hermanos Marcial "Chicharra" Gómez y Oscar "Cuqui" Gómez, "Laucha" Escudero y Juan Antonio "Chiquito" Rodríguez; y dos de Defensores del Oeste, del barrio La Rinconada, Oscar "El Doctor" Chávez, y "El Pocho" Sosa.

 

 

En 1963, "El Gordo" Rúa armó su quinta división, una de las tres divisionales en la que había compentencia por entonces. Con los chicos de esos barrios periféricos y a los que sumó los que había en el club, "se armó un equipazo".

 

 

"El Gordo" Rúa era todo un personaje. Subido a su moto Gilera su ponderosa figura se agigantaba. Era el encargado de llevar los chicos a la cancha, de acomodar el bolsón con la ropa, dirigirlos y después lavar los equipos siempre amable, siempre educado. Era un personaje a quien todos recuerdan con cariño y respeto.

 

 

Casi sin querer, un día llegó "Chicharra" Gómez para la primera división. Un año después, en 1964, se suman "Tatiana", "Mingo" y Rubén Miranda, Nery Varona de wing izquierdo.

 

 

En 1965, casi toda la división pasó a jugar en primera, pese a que muchos ni siquiera pasaron por la cuarta. La necesidad de no descender, llevó a los dirigentes a apurar a los jóvenes que no pasaban los 16 años pero que eran una verdadero conjunto de hombres.

 

 

La llamativa urgencia revolucionó el ambiente futbolístico sanluiseño y el equipo alcanzó una notoriedad que era aplaudida. Rodríguez, los hermanos Gómez, Correa, Chaves y Escudero tenían el desparpajo del potrero, el atrevimiento que siempre enseña el haber jugado en canchas de barrios y de haberse hecho solos.
 

 

En los primeros partidos de la primera rueda, obtuvieron buenos resultados, pero en la última fecha el Sporting Club Victoria, del "Chichi" Salomón, Antonio Suárez, "El Mudo" Valdez, Juan "Galona" Valdez, entre otros y es gana 5 a 1 en la cancha de Sportivo Estudiantes.

 

 

Fue un golpe tremendo, no volvieron a ganar. Todos querían ver al equipo de "los pibes", la campaña atrajo a muchos que los victoreaban detrás del alambrado, por eso esta tarde el "Coliseo" "albiverde" estaba como hacía mucho tiempo que no se lo veía. La experiencia de la gente de Ayacucho y Lafinur, se encargó de volverlos a la realidad, les dio un duro cachetazo que fue difícil de sobrellevar.

 

 

De los próximos seis partidos empataron tres y perdieron tres. ¿Se venía la noche?, ¿los pibes eran un fracaso? Hoy se podría decir que faltó experiencia y varias cosas más pero lo cierto es que Lafinur tenía una buena base, restaba encontrarle la vuelta, es decir aquietar la bravura de los "petisos", como comenzaron a conocerlos.

 

 

Faltaba encontrar a un hombre que encajara en el grupo, con experiencia, un conductor nato, un hombre que llevara la voz de mando dentro del terreno, lo que ahora se llama un técnico dentro de la cancha. Entonces la dirigencia decidió -con buen criterio- buscar los servicios de Juan Carlos Sáez, de Pringles, que con su experiencia y sabiduría manejó el equipo con buenos resultados para redondear una buena campaña. De diez encuentros, ganaron nueve y empataron el restante, con San Lorenzo del Puente Blanco.

 

 

Como en esa época no se permitían los cambios, "Pocho" Sosa se lesionó gravemente los meniscos y dejó el equipo con diez a poco de comenzar, Lafinur logró un histórico empate en dos tantos por bandos.

 

 

Todavía hoy se recuerda aquella gran campaña; Lafinur hizo 47 goles y le convirtieron 7, (0,70%

 

 

Después de las mieles del éxito, al año siguiente -1967- Lafinur sufre lo de todo equipo denominado "chico". Se queda en aprontes, es un año de transición. Fue una temporada de bolsillos flacos para el club, pero sirvió para echar raíces de lo que vendría después, se armó un buen conjunto de caraduras, con ganas de triunfar y borrar la imagen de la temporada anterior. Salieron terceros en la tabla general, luego de igualar con Estudiantes que después fue campeón.

 

 

Lafinur en 1968 vuelve a ubicarse en los primeros puestos, junto a Juventud y Defensores del Oeste tras el campeonato repetido de Estudiantes. Ese año se retiraron Elías Gómez y Juan Carlos Sáez y el club contrata a un profesor de educación Física, Tíndaro Latorre, para que enseñe disciplina, respeto y orden.

 

 

Por aquellos años la disposición de la AFA consistía en jugar un selectivo todos contra todos para lograr la representación de la Liga Puntana de Fútbol en el Regional. No solo eso: había que sacarle más de tres puntos de ventaja al campeón si se quería obtener ese derecho, caso contrario, habría encuentros de desempate.

 

 

Los de Lafinur estaban bien afilados, jugaban bien y por sobre todas las cosas tenían un promedio de edad que oscilaba en los 19 a 20 años, lo que hacía que fueran temibles.

 

 

Todavía hoy se recuerda varias alternativas de ese selectivo que Lafinur ganó invicto, pero hubo un hecho para destacar; y ocurrió el 14 de julio de 1968. “EL Cruzado” sumaba un punto más que Estudiantes y en la cuarta fecha se enfrentan con récord de público. La gente de Estudiantes no dudaba de su clasificación y había contratado los servicios de los mendocinos Chiavetta y Lumbia y al chileno Siarro (que jugó ese día), a quienes se sumaba Raúl Manavella, "Criminalito" Lucero, Antonio "El Loco" Camargo en el arco. Otro equipazo.

 

 

Fue un partido memorable, Lafinur le quebró una racha de 44 partidos invictos y logró la clasificación por primera y única vez a un torneo de ribete nacional que comenzaría poco tiempo después.

 

 

Los chicos causaron sensación en el '65, '66 y '67, muchos dirán que no fue tan así pero nunca en esos años estuvo más abajo del cuarto puesto y venía de la difícil divisional "B". El salto fue clasificar para un Regional y dejar afuera nada más ni nada menos que al "temible" Estudiantes.

 

 

La última fecha del torneo oficial, se jugó en la cancha de la liga y en doble jornada. A primera hora, Defensores le ganó 3 a 1 a Sportivo Estudiantes y sepultó todas las ilusiones "albiverdes". A segunda hora, Lafinur perdía con Juventud 2 a 0 al finalizar el primer tiempo, pero en el complemento, di vuelta el resultado y lo venció 4 a 2. Fue la última vez que salió campeón en el fútbol provincial.

 

 

Un producto del semillero de la institución, chicos que jugaban juntos desde las divisiones inferiores más la experiencia de dos o tres hombres venidos de otros clubes, mucha voluntad y mucho amor propio. Podían cambiar los nombres pero nunca traicionar el estilo propio, era casi innato, muchas veces se salían del libreto pero el grito oportuno o el llamado de atención a tiempo, era suficiente.

 

 

Los preparativos previos

 

La dirigencia de Lafinur le dio amplio respaldo a quienes consiguieron la clasificación. Con un promedio de 21 años, el plantel se reforzó con Enrique Gómez como DT, Osvaldo "Lalo" Maldonado, de Juventud, Ernesto García Perón de Universitario y Ángel Gianello de San Luis.

 

 

Los entrenamientos pese al poco tiempo que había entre la finalización de un torneo y el comienzo del otro comenzaron a orillas del río Seco en las cercanías del Dique Chico en una zona arenosa, en tanto en la sede del club, se continuaba bajo las órdenes de Tíndaro Latorre. El tiempo era escaso, las ganas enormes y la expectativa imposible de describir. Así llegó el momento de la partida prevista para el jueves 11.

 

 

Rumbo a La Rioja

 

El viernes 12 Lafinur partió por vía terrestre a jugar su primer encuentro por el torneo Regional. El encargado de despedir la delegación puntana fue el presidente de la Liga, Francisco Furnari, quien les pidió dejar "bien sentados los prestigios del fútbol puntano y que defendieran con honor el título de campeón puntano". También se encontraba presente el titular de la entidad de Bolívar y Chacabuco, Miguel "Pololo" Digennaro, que presidía la delegación y el periodista de El Diario de San Luis, Carlos Emilio Bassi.

 

 

El 14 de julio de 1968, Lafinur hizo su debut en La Rioja ante Unión. Antes, la delegación puntana despertó una cálida onda de simpatía, que se vio reflejada el día sábado cuando los puntanos fueron agasajados con aplausos y vítores por las calles riojanas.

 

 

El día del partido el escenario elegido fue el estadio de Vargas, un coloso de cemento ubicado en las afueras del centro capitalino. Se estimó que casi 7 mil personas concurrieron a presenciar el cotejo. Previamente a ello el capitán del equipo fue agasajado por Graciela Montenegro, María Elena del Carmen Mercado y María Delfina Asís, en representación de la comisión de homenaje del club, también recibieron botellas de vino riojano y el abrazo fraternal de los jugadores antes de comenzar el cotejo.

 

 

Una verdadera lluvia de papelitos, cohetes y cerrados aplausos indicaban que el cotejo estaba a punto de ponerse en marcha.

 

 

Se izó la bandera con Juan Antonio Rodríguez por Lafinur y Pedro Tejada de Unión  como encargados, se entonó el Himno Nacional Argentino, que coronado por una ovación.

 

 

Y llegó la hora del debut. Bajo las órdenes del árbitro cordobés Martín Flores secundado por los líneas José Caballo y Héctor Ocampo, comenzó el encuentro donde Unión hizo valer la localía desde el comienzo. A los 31' ya ganaba 1 a 0 con un golazo de Alberto Pérez y a los 38' aumentó Pedro Tejada. Descontó en el complemento Oscar Gómez y Roberto González aumentó para el local a los 34.

 

 

Y eso fue todo, o casi todo. Lafinur había comenzado su debut dubitativo, timorato pero con mucho amor propio, en el complemento jugó mejor y hasta pudo hacer otro gol y traerse para San Luis otro resultado pero lo ilógico marcó la diferencia.

 

 

"Pese a algunos fallos del árbitro Flores, en especial un foul a Gianello dentro del área, su actuación fue buena", señaló El Diario de San Luis.

 

 

Don Bassi decía en su crónica de la época: "Un final caballeresco, todos abrazados y una rúbrica de las tribunas, a ambos contendientes que sin haber efectuado un match brillante, conformaron al numeroso público asistente".

 

 

La revancha se jugó siete días después en la cancha de La Liga Puntana y si bien el conjunto local hizo mejor las cosas, careció de peso ofensivo. Los riojanos jugaron su partido con la ventaja lograda en el estadio de Vargas y esperaron en el fondo.

 

 

Lafinur arriesgó más de lo necesario y se llegó al complemento donde "El Laucha" Escudero puso en ventaja al conjunto local de penal. Con ese resultado quedaron igualados en puntos y se llegó a un alargue de 30 minutos pero no le alcanzó. Lafinur quedó eliminado por diferencia de goles, (3-1) y (0-1) en el global, Unión ganó por diferencia de goles (3 a 2).

 

 

Las crónicas de aquel partido decían: "Lafinur mucho mejor que la visita, con una ofensiva estéril, sin resultados, con excesos de pases y gambetas que no fructificaban la labor atacante”.

 

 

El Diario de San Luis decía: "Faltó en Lafinur el 'hombre gol' que liquidara los avances por momentos habilidosamente llevados pero sin fuerza final. Unión, sin ser un gran equipo, totalmente dotado mostró sus mejores virtudes en un espíritu de lucha y una especulación técnica de gol que le valió ese resultado. Ellos con el empate se clasificaban"

 

 

El árbitro llegó de Córdoba, Heriberto Gómez, secundado por Juan José Cativa y Roberto Hernández de la misma provincia y se recaudaron 360 mil pesos.

 

 

Poco, muy poco duró el sueño de la gente de Bolívar y Chacabuco, y era de suponer. Había en ellos mucho afán, mucha voluntad, mucha garra pero cero organización. No se logró reforzar el equipo convenientemente (ya había un antecedente con Estudiantes). Los dirigentes no "entendieron el mensaje". El equipo estaba bien para la competencia local pero no para un torneo de semejante envergadura. Buscaron reforzar el equipo pero les faltó tacto para hacer contacto o se encontraron con la negativa de quienes se concurrió en busca de ayuda.

 

 

En 2008, más de 20 años después, parte de aquel recordado plantel se reunió en el club de sus amores.

 

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