Entrenar en verano: no abandones por calor. "Adaptá, ajustá y seguí"
Especial: Recomendaciones de la fitness coach Valeria Alonso
Estamos en la época de más calor.
El sol pega fuerte. Las siestas se alargan. Y la motivación empieza a derretirse.
En invierno entrenabas firme.
Rutina. Compromiso. Disciplina.
Pero ahora el termómetro marca 35° (o más) y entrenar parece una misión imposible.
Y quiero que te quedes con esto:
Que sea más difícil no significa que sea imposible.
Significa que es momento de ajustar la estrategia.
"El horario lo es todo"
Si entrenabas a las 10 o a las 15, hoy eso ya no funciona.
En verano el sol no perdona.
Mi recomendación es clara:
- Antes de las 9 de la mañana.
- O cuando el sol ya empieza a bajar.
Entrenar bajo el sol del mediodía no te hace más fuerte.
Te expone a un estrés térmico innecesario, aumenta el riesgo de deshidratación y puede terminar en un golpe de calor.
Y ninguna transformación física justifica eso.
Bajá un cambio (pero no abandones)
El error típico es pensar que, sino rendís igual que en invierno, entonces “no sirve”.
En días de mucho calor el cuerpo trabaja el doble para regular su temperatura.
Exigir los mismos pesos, tiempos o intensidades puede ser más perjudicial que productivo.
En esta etapa el objetivo no es romper récords.
Es sostener lo construido.
Es proteger el hábito.
Entrenar un poco más liviano no es debilidad.
Es inteligencia.
"Cambiá el escenario si hace falta"
Si tu actividad habitual se vuelve insoportable, adaptá.
* Cambiá running por caminatas activas.
* Elegí un gimnasio ventilado en lugar del asfalto ardiente.
* Optá por natación u otras actividades acuáticas.
* Salí en bici y aprovechá la circulación de aire.
El entorno importa.
Los espacios verdes siempre serán más aliados que el cemento caliente.
Lo importante no es hacerlo perfecto.
Es seguir en movimiento.
"Tres claves que no se negocian"
Hidratación constante. No esperes a tener sed.
Ropa liviana y transpirable. Nada que retenga calor.
Refrescar puntos estratégicos: cabeza, cuello y manos.
Entrenar con disciplina es admirable.
Entrenar ignorando las señales del cuerpo es irresponsable.
El calor no es una excusa.
Es una prueba.
Una prueba de tu capacidad de adaptación.
De tu compromiso real.
De tu madurez como persona que entrena.
Porque el verdadero cambio físico no lo logran quienes entrenan perfecto tres meses.
Lo logran quienes saben sostener el proceso todo el año.
Y eso… se construye incluso cuando el termómetro marca 35°. 🔥💪
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