El sueño de la casa propia, una "pesadilla": vecinos de Fraga se sienten estafados
Familias que compraron lotes en el loteo "27 Perlas" denuncian que Gastón Argenio, actual jefe comunal y vendedor de los terrenos, no cumple con las promesas de luz y agua. La precariedad habitacional afecta la salud y la economía de los propietarios.
Comprar un terreno representa, para la mayoría de las personas, la cristalización de un proyecto de vida, un refugio para los ahorros de años o el sueño del hogar propio. Sin embargo, cuando ese plan se ve truncado por la falta de servicios básicos como luz y agua, el impacto es profundo. Se produce una ruptura brusca entre la expectativa —alimentada por promesas de venta y renders— y una realidad donde el comprador siente que su inversión se transformó en un problema insoluble.
Esta es la situación que atraviesa Nicolás, quien hace aproximadamente cuatro años adquirió un lote en “27 Perlas”, un desarrollo inmobiliario en Fraga presentado originalmente como un barrio privado. El emprendimiento pertenece a Gastón Argenio, actual intendente de la localidad, quien se desempeñaba como comerciante de bienes raíces antes de asumir el Ejecutivo. En los contratos firmados con diversas familias, Argenio se comprometió a garantizar el acceso a la red de electricidad y agua potable.
“Con mi esposa vinimos de Buenos Aires escapando de la inseguridad; renunciamos a nuestros trabajos con el sueño de recomenzar nuestra vida en San Luis. Nos está costando bastante y a todo eso le sumamos esta situación de estafa”, relata Nicolás, uno de los vecinos afectados en su buena fe.
A pesar de que el barrio se encuentra en un extremo del pueblo, a solo cinco cuadras del edificio municipal, los vecinos denuncian una respuesta insólita por parte de Argenio: el intendente afirma que la zona no pertenece a la jurisdicción urbana.
“El barrio le pertenece pero no lo mantiene, ni como vendedor privado ni como intendente de Fraga”, señala otra de las familias afectadas. La falta de mantenimiento no es solo estética; la ausencia de desmalezado ha provocado la proliferación de alacranes en las viviendas, sumando un riesgo sanitario a la precariedad de los servicios.
La precariedad técnica de las conexiones actuales ya está pasando factura. Nicolás comenta con frustración: “A menos de un año de vivir aquí, el tanque presenta contaminación porque nos suministran agua a través de una manguera. Además, todas las familias compartimos un solo medidor de luz para abastecer todos los hogares”.
Esta deficiencia eléctrica no es gratuita: la inestabilidad de la tensión ya le costó a Nicolás la pérdida de un termotanque y una bomba periférica. La falta de cumplimiento de las pautas legales y la desatención del municipio han generado un desgaste psicológico agotador que termina afectando la dinámica familiar de quienes solo buscaban tranquilidad.
LA MEJOR OPCIÓN PARA VER NUESTROS CONTENIDOS
Suscribite a El Diario de la República y tendrás acceso primero y mejor para leer online el PDF de cada edición papel del diario, a nuestros suplementos y a los clasificados web sin moverte de tu casaMás Noticias
