Inseguridad: al menos 15 robos de alto perfil en 40 días y un reclamo que crece
En el último tiempo, se registró un promedio de un robo cada 3 días. Mientras los vecinos exigen respuestas, el escenario se profundiza. Los delincuentes actúan cada vez con mayor impunidad.
La inseguridad no da tregua en la provincia. El mapa del delito crece sin freno, en medio de un contexto de pocas acciones para imponer un límite al despliegue delincuencial. El resultado, lamentable: mientras la gente trabajadora vive enrejada, los ladrones se manejan con total impunidad. En un presente crítico, la sociedad exige medidas urgentes y concretas.
Un saldo lamentable
Hacer un relevamiento de los robos en la provincia es una tarea compleja y ciertamente imprecisa, porque hay decenas de casos que no son denunciados y otros que, aunque son expuestos ante las autoridades, no trascienden públicamente. Pero si se analizan solo aquellas circunstancias que llegaron a los medios, se puede deducir que al menos se contabilizan unos 15 robos de alto perfil en 40 días.
Entre lo más reciente, robaron una moto en pleno centro de San Luis, a metros de Colón y el Paseo del Padre. El vehículo apenas tenía mil kilómetros; se trata de una Motomel S2 150 de color rojo.
A su vez, en Juana Koslay hubo un hurto en calle Campamento de las Chacras al 1110, donde se llevaron una bicicleta Raleigh 7.0 Mojave rodado 29, una PlayStation 3 con 3 joysticks, una computadora ASUS Vivobook Go 15, entre otros elementos.
También hubo un hecho lamentablemente curioso en Villa Mercedes: desmantelaron una bicicleta en la plaza San Roque (la bici estaba asegurada en un poste; no se la llevaron, pero le sacaron las ruedas).
Casos resonantes
Ya en diciembre, la inseguridad venía acumulando escenarios alarmantes. El 25 de ese mes, el barrio Barrancas Coloradas exigía medidas por la cantidad de robos y la impunidad con la que se manejaban los delincuentes. Los reclamos no tenían respuestas. Apenas quedaban asentados en grupos de WhatsApp en medio de la rabia de la gente.
En la previa de la Nochebuena, también se hizo público el robo de una moto que un hombre usaba para trabajar en el servicio de traslado de Uber. El 26 de diciembre, vecinos de la Ediro manifestaron su preocupación por la ola de robos de computadoras, teléfonos, herramientas, electrodomésticos pequeños y hasta comida.
Por entonces, también se había viralizado el temor de camioneros a parar en rutas de San Luis: advertían zonas liberadas y reiterados hurtos.
Enero al rojo vivo
El 4 de enero, se registraron hechos de inseguridad en el Club Huracán, que ya venía de diferentes incidentes. La institución apuntó a la indiferencia de las autoridades. El 10 de enero, se advirtió que en la primera semana del año se había percibido un robo por día: tres comerciantes sufrieron serios inconvenientes; en la zona de la Ediro hubo tres robos en dos días.
Más adelante, el 17 de enero, se conoció un asalto a mano armada en el barrio "Maderos del Sur", en la capital puntana. "Fue terrible, los almaceneros nunca pensaron que les iban a disparar", manifestaron testigos. Uno de los delincuentes fue atrapado por los vecinos, indignados y cansados de la inseguridad.
Entre el 23 y el 27 de enero, se contabilizó un robo de $800 mil en un taller de GNC de avenida Lafinur, el hurto de una bicicleta (que robaron de una casa céntrica mientras la familia dormía) y el repudiable robo en Justo Daract, donde desvalijaron la producción de la Escuela Técnica Nº 21.
Febrero y un arranque alarmante
El 3 de febrero, se conoció que delincuentes ingresaron a un comercio de Santa Rosa del Conlara, ubicado en calle San Martín, a una cuadra del balneario, y se llevaron una importante cantidad de dinero. Por los dichos, se habría planificado dado que los autores conocían los movimientos del local.
Al día siguiente, se supo de un nuevo incidente en el Club Huracán de San Luis: le robaron el techo de un banco de suplentes del estadio. "Estamos solos", manifestaron las autoridades de la institución en referencia al escaso interés del Gobierno Provincial para solucionar la inseguridad.
El 5 de febrero, una joven denunció el robo de su motocicleta Honda Navi color rosa, un rodado altamente identificable, que fue sustraído mientras estaba estacionado en la vía pública, en pleno centro de la ciudad.
El presente y el pedido de respuestas
Todo este escenario descripto arroja hechos objetivos que revelan que hay un problema concreto en materia de inseguridad. Incluso son muchos los barrios donde los vecinos arman grupos de WhatsApp para cuidarse entre ellos, frente a la impericia de las autoridades.
Lejos de las soluciones, los referentes de Seguridad se limitan a marcar determinados logros como la recuperación de algún que otro objeto robado, la detención de algún que otro delincuente y la incautación de plantas de marihuana y algunos ínfimos gramos de cocaína. Mientras tanto, parece ser que hay otra dimensión con hechos brutales que no tienen respuestas.
Las redes sociales son el espacio específico de reclamo. La gente quiere ser escuchada. Por lo pronto, nada parece tener mucho resultado. Y los vecinos se limitan a incrementar sus recaudos.
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