Una exoficial de Policía dijo que limpiar los legajos costaba hasta 250 mil pesos
Por primera vez, una ex integrante de la fuerza contó cómo dos comisarios borraban las sanciones de los legajos de oficiales en condición de ascenso. El hecho le costó el puesto a Pablo Vieytes.
El exjefe de la Policía de San Luis, Pablo Vieytes, se fue de la Jefatura Central por la puerta trasera. Se encuentra involucrado en una investigación que debería dejar al descubierto una presunta red de corrupción por presuntos cobros ilegales para "limpiar" legajos de policías que querían ascender pero no podían porque tenían manchas en sus pasados.
A esta maniobra, previo paso por la caja chica, recurrían aquellos oficiales que, debido a sus antecedentes negativos, no reunían las condiciones reglamentarias para ser promocionados. Incluso a cambio de estos favores, muchos de los agentes de la fuerza de seguridad evitaron ser cesanteados en sus funciones.
Como consecuencia de estas irregularidades que tomaron estado público cuando un sábado del año pasado algunas dependencias de la Jefatura de Policía aparecieron fajadas, Vieytes presentó su renuncia en mayo de 2025, pero recién fue aceptada a principios del 2026, cuando la causa continuaba activa con procedimientos que incluyeron allanamientos relacionados con el exjefe de la Plana Mayor y otros mandos policiales.
Vieytes había asumido la jefatura en diciembre de 2023 con la promesa de restaurar la disciplina y la honestidad y de limpiar a la fuerza. Al parecer, lo único que limpió fueron los legajos, de manera ilegal. A poco de renunciar como jefe de la Policía puntana, un hijo del comisario fue detenido por integrar una banda dedicada al robo de ganado.
La limpieza de legajos
El Diario de La República mantuvo una charla exclusiva y en reserva con una exintegrante de la fuerza de seguridad que dio precisiones sobre el modo en que se descubrió la red de corrupción que involucraba a importantes autoridades policiales que “solicitaban coimas a cambio de borrar sanciones o irregularidades en los legajos digitales de los uniformados”.
“Los legajos –explicó- son documentos, es como el documento de identidad de cada policía. Ahí salen los días de arresto, los certificados que presentan, los problemas de salud, los hijos que están a cargo, los adultos mayores que cada efectivo tiene que cuidar”.
La oficial sostuvo que cuando empezó a investigar los certificados médicos que presentaban algunos policías, en su división se dieron cuenta de que algo no estaba bien. "Se veían cosas macabras, como certificados falsos, diagnósticos inventados, todo para justificar ausencias o faltas. Y siempre había alguien dispuesto a 'arreglar' el problema a cambio de dinero".
La ex policía, que pidió mantener su identidad en reserva (aunque su testimonio quedó debidamente registrado), aseguró que la red de corrupción estaba muy arraigada en la institución y que muchos de sus ex compañeros siguen trabajando en la fuerza. "Es un sistema que se ha perpetuado durante años y es muy difícil de erradicar", agregó.
Operativo “limpieza de legajos”
Cuando de forma interna arrancó la investigación sobre la presentación de certificados médicos, se estableció que “todos los efectivos y civiles involucrados en el proceso de documentación de cada legajo policial debían asistir los fines de semana en la búsqueda digital y en formato papel de más de 178 legajos”.
La ex agente aseguró que presenció el momento en el que, “una mujer con rango de comisario” a la que mencionó con nombre y apellido y otro comisario varón, que ocupaba un puesto destacado en la división de Recursos Humanos, “se llevaron pilas de legajos a sus oficinas”. La documentación quedó allí durante semanas, mientras se avanzaba en la investigación de los más de 178 agentes que habían presentado certificados médicos.
Sospecha la mujer que “en esa instancia fue cuando empezaron desfilar jefes, comisarios y agentes que pagaban para que se limpiaran sus legajos”. Por esa razón muchos de los expedientes “se perdieron en el camino”. Ante una consulta, la fuente no dudó en señalar a los dos comisarios como los responsables de la maniobra.
Los costos
Para obtener un “legajo limpio” el monto a pagar era de 100 mil pesos para los agentes, aunque la mayoría de los pagadores ostentaban jerarquías más altas, por lo que pagaban hasta 250 mil pesos en efectivo.
De esta manera cuando los legajos de cada efectivo involucrado volvían al área de personal en la Jefatura Central de Policía, en la documentación ya no se observaba ningún apercibimiento.
La ex agente indicó, indignada y como ejemplo de la injusticia que se vive en la fuerza, que vio “a algunos agentes ser apercibidos con solo 30 días de arresto, mientras que a otros 15 directamente los echaron de la fuerza de seguridad”.
La punta del ovillo: la desaparición de un sello
La investigación sobre los propios agentes comenzó a partir de la pérdida de un sello de una médica interna de la policía. Con el extravío, los investigadores detectaron que el nombre de la doctora estaba a la firma en los certificados que se utilizaron para justificar la ausencia de los efectivos.
Surge en la investigación que la médica interna avaló cada certificado presentado incluso hay derivaciones hechas por la misma profesional. Es por eso que la doctora está en la mira de la Justicia.
Hay -calcula la informante- más de 180 legajos limpiados mediante el pago de una coima dentro de la cadena de las jerarquías policiales. Así lo descubrió la exagente que aseguró que la operatoria también incluyó otras sucias picardías como el borrado del mapa de denuncias de acosos laborales y sexuales.
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