11°SAN LUIS - Lunes 09 de Marzo de 2026

11°SAN LUIS - Lunes 09 de Marzo de 2026

EN VIVO

Un león irredento en el país de la libertad

El trovador santafesino expuso algunos de sus clásicos y mostró su excelente forma, más allá de que confesó que "la pandemia me hizo mierda". Notable actuación de su hija Joana y Alejo León en un set instrumental.

Por redacción
| 08 de marzo de 2026

La realización de un concierto multimedial -la taina de muchos artistas de este siglo- es mucho más simple de lo que se cree. Por lo menos así lo demostró León Gieco en su regreso a la provincia, el sábado 7 de marzo a la noche en el Cine Teatro San Luis. Bastó la música en vivo, la presencia fuerte de un artista imprescindible para la música nacional, una pantalla con la sincronización exacta y algunas buenas ideas en su uso.

 

 

Una de ellas fue tan simple como efectiva: mostrar las letras de las canciones, sobre todo las nuevas, en la pantalla, lo que demostró el interés del músico por que su mensaje llegue con claridad. Otro ejemplo ocurrió en el ingreso del compositor al escenario, efectuado mientras en la pantalla se reproducía la versión de “Hombres de hierro” que un Gieco veinteañero hizo en la primera versión del BARock y que se inmortalizó en la película “Hasta que se ponga el sol”. Esa imagen fue fusionada con la presencia en vivo del cantante y su voz todavía luminosa.

 


 

A modo de confesión, León reconoció apenas comenzado el recital que la pandemia lo afectó muchísimo y tras una enumeración de todos los daños físicos que le causó resumió con un “me hizo mierda”. De todos modos, celebró que no lo haya matado “como a muchos amigos”, ni que lo haya hecho “cambiar de ideología”.

 

 

Discutir, analizar, cuestionar o poner en duda la carrera de León, quien está a punto de cumplir 75 años, es un sinsentido. En parte, porque Gieco tuvo que resistir muchos años de su trayectoria en contextos negativos como el actual, sea por la agresividad de los gobiernos nacionales o por las decisiones bélicas que se producen en el mundo. 

 

 

La actualización tecnológica que el trovador demostró en su nuevo show es la continuidad de una mente moderna, siempre dispuesta a absorber las tendencias que marcan las corrientes ideológicas con las que simpatiza. Una demostración de eso son las canciones con las que abrió el show, tres piezas de “El hombrecito del mar”, su disco más reciente, entre las que se destacó “El orgullo”, el tema que cierra el álbum.

 

 

Incluso desde antes de que comenzara el recital, la producción hizo uso de la pantalla con la proyección de unos cuantos videoclips de edición reciente que el numeroso público aplaudió como si fueran canciones en vivo. A eso se sumó la entrega a la entrada de la sala de un programa que contenía una poesía que Oscar Sosa Ríos, el inolvidable escritor villamercedino, padre de Diego Sosa, promotor del show, escribió en honor al cantante. Visiblemente emocionado, Diego siguió el recital, como nunca lo hace, sentado en una de las butacas del teatro.

 


 

Otra iniciativa que asumió León en la primera parte del show fue tocar cuatro de sus clásicos mientras a sus espaldas se sucedían fotos del santafesino con distintas personalidades del mundo. La invitación al público fue aplaudir o abuchear de acuerdo aparecían los salieris de Gieco con un resultado curioso: dos de los más ovacionados fueron mandatarios sudamericanos, Lula Da Silva y José “Pepe” Mujica.

 

 

Tras la interpretación, solo con guitarra y armónica, de “El fantasma de Canterville” y “La memoria”, León dejó el escenario a su hija Joana y a Alejo León, quienes presentaron una serie de temas instrumentales que forman parte de su disco, “Suprasustancial”, publicado el año pasado. El momento fue de altísimo nivel musical, con la sucesión de climas y colores, acompañados, otra vez, por unas visuales sensacionales que acompañaron el set.

 

 

 

 

“Una vez -recordó Joana al final del segmento- mi padre me contó que una de sus grandes deudas fue no poder cantar con su papá. Yo sí puedo hacerlo”. Con esa presentación, la notable pianista invitó a León para la parte final del concierto, iniciada con una bucólica versión de “Canción de amor para Francisca”, una más moderna de “La colina de la vida” y la recorrida por “De Ushuaia a La Quiaca”, el monumental disco que grabó con Gustavo Santaolalla y Leda Valladares.

 


 

Para final, otra vez con Gieco en soledad, quedó otra seguidilla de clásicos como “Cinco siglos igual”, “El ángel de la bicicleta”, la bella “El desembarco” y “Los salieris de Charly”. 

 

 

La despedida, como no podía ser de otro modo, fue con la pantalla como protagonista y la proyección del video de “Hoy bailaré”.

 

 

LA MEJOR OPCIÓN PARA VER NUESTROS CONTENIDOS
Suscribite a El Diario de la República y tendrás acceso primero y mejor para leer online el PDF de cada edición papel del diario, a nuestros suplementos y a los clasificados web sin moverte de tu casa

Temas de nota:

Suscribite a El Diario y tendrás acceso a la versión digital de todos nuestros productos y contenido exclusivo