11°SAN LUIS - Martes 21 de Abril de 2026

11°SAN LUIS - Martes 21 de Abril de 2026

EN VIVO

El drama de los estatales: subsistir a las tarjetas crédito y préstamos

Docentes, policías, administrativos y trabajadores de la salud remarcan que los sueldos no alcanzan para cubrir la canasta básica. El uso de la tarjeta para comprar alimentos y el recurso de los préstamos personales se convirtieron en herramientas de supervivencia ante una situación económica asfixiante.

Por redacción
| 16 de abril de 2026
Las compras con "plásticos" conforman una realidad muy angustiante. Foto: internet.

La situación de los empleados estatales en la provincia ha cruzado un límite crítico. Policías, docentes, médicos, enfermeros y personal administrativo de diversas reparticiones coinciden en un diagnóstico alarmante: el sueldo no solo no llega a fin de mes, sino que en muchísimos casos se agota antes del día 15. Esta realidad ha empujado a miles de trabajadores a un círculo vicioso de deuda del que resulta casi imposible salir.

 


Para poder subsistir, el uso de la tarjeta de crédito dejó de ser una opción para bienes durables y se transformó en la única vía para adquirir mercadería básica. La compra de alimentos en cuotas es hoy la norma en los supermercados locales. 

 


Cuando se trata de necesidades adicionales, como calzado o vestimenta para el grupo familiar, el pago al contado es una utopía; las familias deben someterse a planes de pago con intereses que terminan erosionando aún más el salario del mes siguiente.

 


La desesperación por tapar los baches financieros lleva a muchos empleados a recurrir a préstamos personales. Sin embargo, lo que inicialmente aparece como un alivio temporal, suele convertirse en una bomba de tiempo. 

 


Al no poder saldar las deudas previas, se solicitan nuevos créditos para cubrir los anteriores, generando intereses impagables que comprometen el patrimonio familiar a largo plazo.

 


Aunque las estadísticas generales de marzo indicaron una leve baja en la toma de créditos a nivel nacional, la realidad de los estatales locales contradice la tendencia. Para ellos, no existe otra forma de mantener el día a día, incluso cuando muchos deben sumar horas extra o realizar trabajos complementarios fuera de su horario oficial para intentar equilibrar las cuentas.

 


El relato de los protagonistas refleja la angustia detrás de los números. Rubén, un docente del interior que trabaja en una escuela por la mañana y conduce un Uber por la tarde, describe el esfuerzo diario como una lucha por la mínima dignidad. 

 


"Hace unos días fue mi cumpleaños y lo mínimo que quería era comer un asadito; tuve que sacarlo con la tarjeta, de otro modo se me hacía imposible", confesó con dolor, señalando que el alquiler y los impuestos consumen la mayor parte de sus ingresos.

 


En la misma línea, Fernanda, trabajadora del ámbito de la salud y madre de dos niños en edad escolar, relató la imposibilidad de afrontar gastos cotidianos sin financiamiento. 

 


"Tuve que comprarles zapatillas a mis hijos y fue imposible hacerlo en efectivo. Con la mercadería del mes pasa lo mismo; hoy una compra de 50 mil pesos en el súper apenas son algunos productos mínimos", lamentó, dejando en el aire una pregunta que resuena en todo el sector público: "¿A dónde vamos a parar?".

 

En el ámbito de la Policía son constantes las charlas sobre el escaso poder adquisitivo de los salarios. Para poder cumplir con las obligaciones hay una sobrecarga horaria que genera situaciones de estrés  físico y psíquico.

 

LA MEJOR OPCIÓN PARA VER NUESTROS CONTENIDOS
Suscribite a El Diario de la República y tendrás acceso primero y mejor para leer online el PDF de cada edición papel del diario, a nuestros suplementos y a los clasificados web sin moverte de tu casa

Suscribite a El Diario y tendrás acceso a la versión digital de todos nuestros productos y contenido exclusivo