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Fuertísima denuncia contra el administrador de La Casa de la Música

Su ex pareja lo acusó de impedirle el contacto con sus hijos. Es la continudad de una serie de denuncias por violencia de género que la mujer expuso años atrás. También lo acusó de adueñarse de bienes gananciales. 

Por redacción
| Hace 11 horas

Gravísimos hechos de violencia física, verbal y psicológica, apropiación de bienes e impedimento de ver a los hijos fueron denunciados por una mujer que convivió durante una década con Luis Ocampo, un reconocido músico de Merlo que desde hace dos años está a cargo de la administración de La Casa de la Música, en Villa Mercedes.

 

 

La acusación fue hecha por Melisa Laura Soria, una comerciante de 40 años que vive en Merlo y que tuvo dos hijos con el artista, ahora funcionario: una adolescente de 16 años y un nene de 10, a quienes no ve desde hace tres meses. “No sé cómo están, cómo les va a en la escuela y si necesitan algo porque el padre no permite que tenga contacto con ellos”, dijo la mujer.

 

 

En el inicio de la relación se sumaron a la convivencia los hijos que Ocampo tuvo con una pareja anterior y otro de Melisa, con lo que en un momento la familia ensamblada tuvo ocho integrantes. “De todos los chicos, incluso los de él, me ocupé yo porque él casi no estaba en casa por su profesión”, sostuvo la denunciante.

 

 

Ese hecho puntual fue uno de los muchos que Soria denunció en repetidas ocasiones, tanto en la comisaría de Merlo como en el Juzgado de Concarán. En ellos acusó a Ocampo de violencia de género en varias ocasiones, maltratos, estafas y de otras inconductas que soportó a lo largo de la convivencia. Antes, el músico también interpuso exposiciones en donde acusaba a la mujer de maltratarlo. Melisa aseguró que esas causas están archivadas con dictamen a su favor. 

 

 

 

A las largas ausencias del baterista de la casa, por las giras que emprendía, Soria debió aguantar algunas dudas y recriminaciones que Ocampo le hacía a su regreso. La mujer dijo que durante los viajes de su pareja, ella se hacía cargo del cuidado de todos los menores, de la organización del hogar y la escolaridad.

 

 

La situación se agravaba –según Melisa- porque el músico mantenía una relación tirante con la madre de sus primeros hijos, quien también “lo denunció por un hecho de violencia que sucedió en Cortaderas”, dijo Soria.

 

 

Por aquel entonces, la mujer observó que Luis limitaba el contacto de sus dos primeros hijos con su madre, una situación que ahora ella misma sufre. “En los últimos tres meses él trato de desvincularme con mis hijos, me bloqueó del teléfono de mi hijo menor e hizo todo lo posible para que mi hija adolescente no me viera más”, agregó.

 

 

La génesis del problema es una denuncia que el propio Ocampo expuso contra el hijo mayor de Soria referidas a “graves conductas” en el seno intrafamiliar. Al respecto, Melisa indicó que hay una causa judicial en trámite y que su hijo tiene todos los elementos para defenderse, más allá de que el funcionario no se presentó a los llamados de la Justicia para el avance de la investigación.

 

 

El interés principal que tiene Melisa ahora es recuperar el contacto con la adolescente y el menor, quien –según dijo la mujer- habría manifestado su intención de regresar con su madre a Merlo pero Ocampo no lo deja. En la actualidad, los hijos en común de la pareja están en Villa Mercedes, con su padre.

 

 

“Yo entiendo –dijo Melisa- que mi hija ya tiene sus vínculos de amistades allá y que su regreso sea más difícil pero el más chico me aseguró que quería volver y al día siguiente, el padre me bloqueó del teléfono”.

 

 

Aparentemente, el hecho de tomar teléfonos ajenos es frecuente en Ocampo, ya que su ex pareja denunció que por lo menos tres veces el músico le revisó el celular en busca de infidelidades o conductas que pueden servirle para comenzar con su andanada de reproches. De allí que gran parte del tiempo que estuvieron en pareja haya pasado entre discusiones y malostratos.

 

 

Ocampo es un reconocido músico de Merlo, baterista de varias agrupaciones y autor de libros de teoría musical. Actualmente reparte su tiempo entre la gerencia de La Casa de la Música, un puesto al que llegó gracias a su amistad con el polémico Gonzalo Mastronardi –operador político y mediático de Merlo-, y “Los manyines de Cuyo”, el grupo del que es baterista.

 

 

Durante su vida musical, Ocampo tocó con próceres de la música nacional y pasó unos cuantos años en Buenos Aires, adonde se radicó con Melisa y sus hijos. “Fue uno de los peores momentos de la pareja”, describió la víctima esos años.

 

 

Según denunció, en aquellos años la familia pasó por varias casas y el músico estaba muy irascible y manifestaba “incomodidad por mis espacios de independencia, pese a que pasaba mucho tiempo en el departamento sola porque él estaba afuera todo el día”.

 

 

En los días en Buenos Aires, Melisa pudo conseguir un trabajo como docente de arte –su profesión- lo que también generó celos en el artista, “que me controlaba todo el tiempo y decía que malgastaba mi dinero”.

 

 

El fin de ese suplicio y de la relación llegó cuando la mujer decidió dejar Buenos Aires y regresar a Merlo con su hijo mayor y los dos que tuvo con Luis. A partir de eso la relación tuvo muchos altibajos, con momentos de buen diálogo y discusiones feroces, que casi siempre terminaban en insultos y malostratos por parte del ahora funcionario.

 

 

Durante la convivencia en Merlo, Melisa y Luis entablaron un negocio conjunto dedicado a la venta de instrumentos musicales, que estaba a nombre de la mujer, pero que quedó al mando de Ocampo cuando se produjo la separación. De igual modo, una empresa de sonido y luces para recitales en vivo era gerenciada por la pareja y ahora está a nombre de un tercero porque, dijo la mujer, es la que provee de esos servicios a La Casa de la Música, algo que sería imposible si estuviera a nombre del funcionario.

 

 

Pero nada de eso es lo que realmente le importa Soria, quien intentó por varios maneras llegar a Ocampo y a sus hijos, algo de lo que estuvo muy cerca en febrero, durante la edición del Fiesta Nacional del Valle del Sol, en la que su ex pareja trabajó y trasladó a sus hijos hasta Merlo. Desesperada, Melisa buscó a los chicos en ese momento y recibió lo de siempre: golpes y amenazas por parte de su ex pareja.

 

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