11°SAN LUIS - Domingo 03 de Mayo de 2026

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La puntana que ayuda a emigrantes de todo el mundo

Vive en Murcia, donde busca vivienda, escuela y hace otros trámites para las personas que quieren vivir en España. La historia de una mujer que prefiere el asado a la paella, recuerda con cariño su provincia, pero encontró lejos su lugar en el mundo.  

Por redacción
| Hace 22 horas

De por sí, emigrar no es una decisión fácil. Al desarraigo, la nostalgia y los recuerdos, se suman una serie de cuestiones más terrenales que resolver como el lugar dónde vivir, la escuela para los chicos, las cuentas bancarias. Aunque quisiera resolver todos esos problemas, Marina Espinosa -sanjuanina de nacimiento, puntana por adopción- tiene una empresa que se dedica a los segundos, los más urgentes.

 

 

Fue su propia experiencia la que la llevó a crear “Emigrando a Murcia”, un emprendimiento que antes se llamaba “Asado y paella” y que se propone ayudar a personas de todo el mundo que se decidan a vivir en esa bella provincia española, aunque los contactos que creó ya la habilitan para delegar con colegas que están en casi toda la península.

 

 

“Siento que encontré un lugar aquí hoy por hoy. Hablo de la tranquilidad con la que mi hijo camina por las calles".

 

 

Marina tiene 47 años, madre española, padre puntano y es la mayor de seis hermanos. Desde los 9 años vivió en San Luis, donde hizo la primaria en la escuela 49 del Barrio Amppya y la secundaria en el colegio Santa María. “Mis padres se conocieron en San Juan, mi mamá terminaba la escuela secundaria de adultos por la noche porque trabajaba y mi papá era el preceptor en esa escuela, trabajaba para costearse sus estudios universitarios”, contó Marina a El Diario para demostrar que el esfuerzo, en su caso, viene de familia.

 

 

La primera vez que Espinosa recaló en España fue en 2003, con 25 años y como una forma de seguir a sus abuelos maternos, que habían decidido regresar a Murcia luego de muchos años en San Juan. “Se fueron para escapar del caos que fue el 2001”, refirió la mujer, quien además trabaja en una clínica dental.

 

 

Cinco de sus hermanos la acompañaron, aunque después fueron regresando a la Argentina, a medida que veían que la realidad parecía mejorar. El retorno de Marina al país se produjo en 2007, en parte para acompañar a su madre en un problema de salud y con la seguridad de que dejaba en España muchos amigos, que se habían convertido en una segunda familia.

 

 

 

A los tres años de permanencia en San Luis, la joven vivió un momento que le cambió la vida para siempre. Se llamó Francisco y hoy tiene 16 años en los que acompañó a su madre donde estuvo. Una visita que hicieron a España en 2018 los hizo pensar en el regreso. De hecho, Marina asegura que de su hijo nació también la idea de volver a radicarse en Murcia.

 

 

Fue así que en 2022 armó las valijas nuevamente, ahora con una más pequeña al lado para llevar las cosas de Francisco. “Organizar lo que se deja y lo que se trae fue muy dificultoso. Ahí me dí cuenta de la importancia de tener a alguien de este lado que te ayude, que te quite ciertas dudas, que te orienten con los trámites”, explicó Marina el que pudo ser el origen de su empresa.

 

 

Claro que en su caso, sus amigos españoles la ayudaron mucho, “pero hay trámites que son exclusivos de los inmigrantes que la gente de acá no conoce”. El trabajo de la puntana consiste en acompañar a las familias exranjeras que deciden vivir en Murcia y “atender las necesidades de cada uno”, que no siempre son las mismas.

 

 

Hay quienes necesitan saber de las escuelas o clubes para mandar a sus hijos, hay quienes buscan trabajo, hay quienes necesitan terminar trámites migratorios, pero el trabajo central de “Emigrando a Murcia” está referido a la vivienda, que en la actualidad española es un tema preocupante por la abundancia de demanda y la escasez de oferta.

 

 

Pese a eso, los años que Marina lleva con su trabajo y la seriedad con la que lo emprendió hace que tenga algunas inmobiliarias de confianza que colaboran en la tarea. Para el resto de los pedidos, la puntana armó un equipo de trabajo con abogados, gestores y otras profesiones a los que deriva las inquietudes.

 

 

“Tengo consultas a diario de distintos lugares del mundo que respondo gustosa porque me encanta ayudar”, agregó la mujer, que aclaró que por lo único que cobra es por la búsqueda de la vivienda y visitas a las zonas o los barrios donde hay un posible destino. Desde que se dedica a eso, ya ubicó personas de Bolivia, Brasil, Uruguay, Venezuela, Filipinas y de muchos lugares de Argentina. “Por supuesto que de San Luis también”.

 

 

Para los puntanos, ir a Murcia significa estar un poco más cerca de su origen aunque sea en el paisaje y en la forma de vida. Es una provincia pequeña, la gente es muy cálida y aún mantiene cosas de pueblo aunque poseee un gran potencial económico, según describió Marina.

 

 

 

 

La llamada “huerta de España”, ya que de allí salen la mayor cantidad de frutas y verduras que se distribuyen por el país, es también la provincia que tiene los alquileres más baratos, junto con Almería. Está rodeada de sierras (lo que a Marina le recuerdan de modo permanenten a “mi querido San Luis”) y hay una gran cantidad de playas bañadas por el Mediterráneo a solo 45 minutos de la ciudad. “Es como irse a Potrero de los Funes o a El Trapiche un domingo cualquiera”, comparó.

 

 

Como todo emigrante, Marina extraña a su familia, a quien es muy unida, pero tienen la felicidad recíproca de saber que cada uno está donde elige. Su padre Aníbal, maestro y geólogo jubilado, en San Francisco del Monte de Oro, uno de sus hermanos en Asturias y el resto en La Punta, San Luis y Los Puquios. Su madre falleció hace algunos años.

 

 

Con su hijo, Marina estuvo para las fiestas en San Luis y saldó la deuda de ver a su familia y sus amigos luego de tres años sin venir. Francisco vuelve con más frecuencia porque su papá y sus hermanos viven aquí y porque los menores, en España, pueden viajar solos.

 

 

Aunque no lo dice con firmeza, Espinosa prefiere el asado a la paella, pero aparentemente esa preferencia es solo gastronómica. “Siento que encontré un lugar aquí hoy por hoy. Hablo de la tranquilidad con la que mi hijo camina por las calles, hablo de lo bien que me trata la gente aquí, hablo de que mi hijo vislumbra un buen futuro a corto plazo, hablo de que aún tengo mucho por hacer aquí ayudando a la gente a encontrar lo que tanto buscamos los que un día decidimos dejarlo todo para abrirnos nuevos caminos”.

 

 

Así como Marina dice que hoy Murcia es su lugar, se guarda un rinconcito del corazón para regresar aunque sea mentalmente a la provincia donde vivió parte de su infancia y casi toda su juventud. “Nada hubiese sido posible sin los conocimientos, la experiencia y las habilidades sociales que me dio mi querido San Luis”.

 

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