V- Gabinete y la nada, da lo mismo
El vacío de una gestión que solo sobrevive por inercia.
El pedido de renuncia masiva dejó al desnudo una realidad alarmante. La ausencia de ministros no altera el pulso de un gobierno que carece de plan, ideas y capacidad de ejecución.
La reciente purga ministerial de Claudio Poggi ha confirmado lo que la sociedad puntana percibe en el día a día: da lo mismo que los funcionarios estén en sus despachos o en sus casas.
El Gobierno provincial se ha convertido en una estructura insulsa, vacía de contenido y carente de un centralismo que ordene las prioridades de los ciudadanos.
Al pedir la dimisión de todo su equipo, el Gobernador no solo expone su crisis, sino que ratifica que su gestión apenas puede cumplir con las formas elementales de la democracia, mientras que en el terreno de las políticas públicas el resultado es la nada misma. Sin planificación ni horizonte, el Ejecutivo flota en un limbo institucional donde la falta de cuadros es solo el síntoma de un liderazgo agotado.
Esta parálisis no es casual. Lo poco que se promociona como gestión no es más que un ejercicio de "copiar y pegar" de experiencias pasadas o de otros distritos, evidenciando una preocupante falta de creatividad para afrontar los problemas actuales de San Luis.
La "reorganización" de la que habla el oficialismo es, en el fondo, el reconocimiento de un gabinete de decorado que nunca tuvo poder real ni programas concretos. Ante este vacío de poder e iniciativa, la nueva Ley de Ministerios se perfila como un simple cambio de nombres para intentar rellenar un hueco que solo el trabajo y la gestión real —hoy ausentes— podrían ocupar.
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