Los dos nombres que suenan para una secretaría que es puro desmanejo y descontrol
Para reemplazar al echado Federico Cacace suenan dos nombres que son funcionarios de la secretaría. Tendrán que lidiar con acusaciones muy graves y la presencia de un intrigante campo en San Martín que tiene muy ocupado al ministro Trombotto.
Más temprano que tarde, el gobernador de la provincia, Claudio Poggi, tendrá que tomar una decisión que intente la imposible misión de calmar las aguas convulsionadas de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, aún más bravas desde la salida de Federico Cacace. Como sea, la elección del sucesor del radical continuará en la línea que hasta ahora reinó en el organismo, un punto tachado por denuncias de presunta corrupción y comportamiento poco feliz por parte de muchos sus funcionarios.
Cualquiera que haya recorrido las oficinas, ubicadas en el primer piso del edificio de Terrazas del Portezuelo, puede oler desde lejos el mal ambiente que reina en la secretaría de Ambiente. El pésimo trato que Cacace y otros jefes propinaba a algunos de los empleados y las sospechas cada vez más contundentes de conductas ilícitas por parte de algunos encumbrados funcionarios, resumen un día a día caldeado.
Desprolijidades en el cobro de las multas a los cazadores furtivos, acomodos en la administración del ente de residuos, amenazas de hablar en caso de que se tomen medidas, uso de camionetas del organismo para viajes particulares, presuntos pedidos de coimas para los certificados de impacto ambiental y las luchas internas por un campo de San Martín, en el norte provincial, que tendría un valor imposible de calcular y en el que entra en la disputa el ministro de Desarrollo Productivo Federico Trombotto –virtual jefe de la secretaría- son algunas de las chispas que podrían hacer estallar el polvorín ambiental.
El próximo secretario no saldría de dos nombres que aportó la Unión Cívica Radical, el espacio al que le corresponde esa tajada de la torta. Los candidatos son Daniel Berro y David Nicola, dos funcionarios actuales de la secretaría con distintos perfiles y distintos padrinos políticos. Sin embargo, ambos son parte de ese caldo espeso y con mal olor que es la Secretaría de Ambiente.
Berro es director de Biodiversidad y, según dicen los que conocen la interna, "está al tanto de todos los chanchuyos que se cometen en la órbita".
Hay una anécdota que establece fehacientemente esa sentencia. Cuando descubrieron que una empleada que estaba a su cargo había separado en su bandeja de mails los expedientes de menor cuantía de los de mayor y había comenzado a publicar en sus redes sociales su nuevo modo de vida –con alquileres caros, cambio de auto y viajes al exterior-, Cacace la mandó a llamar a su oficina para una reunión privada con Berro.
Acorralada, la empleada no tuvo más remedio que aceptar que había cobrado dinero mal habido, pero espetó ante el jefe una sentencia inesperada. Mirando a Berro, la mujer le dijo: “Pero vos sabías todo lo que yo hacía”.
Para tratar de salvar su imagen, el director de Biodiversidad le pidió a Cacace que la echara de la función pública, una decisión apresurada y que, a todas luces, terminaría siendo perjudicial para la imagen del Gobierno, ante la posibilidad de que la mujer cuente sus fechorías protegidas. Como consecuencia, la empleada fue trasladada de área y Berro terminó masticando bronca.
Al parecer, el funcionario no esperaba el desaire de Federico, amigo personal, padrino de su hijo y –posiblemente- verdadero dueño de los gimnasios que en Villa Mercedes y en los papeles figuran a nombre del nuevo secretario.
Nicola, en cambio, es un cultor del perfil bajo, de la demostración austera a tal punto que muchos de sus compañeros de oficina se burlan por lo bajo porque utiliza para trabajar las netbooks que entregaba el Gobierno Nacional. Es el director de Gestión y Fiscalización Ambiental y, a diferencia del otro candidato, tan dormido que todo lo sucio que sucede a su alrededor pasaría desapercibido para él.
Su dirección es muy importante porque por allí pasa la mayor parte de la recaudación de la secretaría. Biólogo, profesor de la Universidad Nacional de San Luis, amigo de Cacace -una condición que parece exclusiva para ser funcionario de la secretaría- el problema que tiene Nicola es su escaso conocimiento en la cuestión administrativa, que le es absolutamente ajena. “No sabe usar el Tramix”, dijo, contundente, una fuente que trabaja en Terrazas.
Es por eso que en su paso por la secretaría, David se habría hecho muy amigo de una funcionaria cercana a Cacace que suple sus desconocimientos. Nicola es, a la vez, el preferido de la actual estructura, ya que todos especulan en que, a diferencia de Berro, su llegada no impulsaría cambios internos al menos por un rato.
En cambio, si el que asume es el villamercedino muchos nombres que actualmente acomodan sus cuerpos en los asientos de las direcciones podrían ser reemplazados no solo por ineptitud o sospechas, sino también por revanchismo político.
Sea quien sea, el próximo secretario de Ambiente tendrá que luchar contra varios gérmenes que acompañan la gestión. Entre sus funcionarios más directos hay una mujer que está denunciada en la Justicia por vender certificados de impacto ambiental a 10 mil dólares; otra también con causa judicial por presionar a una familia para que desocupe un taller mecánico en un expediente por usurpación; otra que fue acusada de robarse la comida de los animales de las reservas naturales de la provincia y varios –en algunos casos muy aferrados- que se compraron una Toyota Hilux 0 kilómetro en muy poco tiempo.
El desembarco del nuevo hombre al tope de la secretaría comenzó a gestarse en una muy convulsionada reunión en la sede la Unión Cívica Radical que estuvo cercana a terminar a las trompadas. Quien encabezó la violenta reunión fue Juan José Álvarez Pinto, presidente del radicalismo provincial y ministro de Turismo y Cultura, quien exhibió un audio en el que un encumbrado mandamás del Gobierno indicaba que Cacace había sido echado por maltratar a sus empleados y funcionarios.
Por supuesto que esas acusaciones escondían los hechos de corrupción de los que el mismísimo gobernador de la provincia, Claudio Poggi, estaría anoticiado y que incluirán acusaciones a funcionarios que usaban las camionetas oficiales para hacer viajes personales a Villa Mercedes o que llevaban a empleadas del Plan de Inclusión para que hicieran tareas domésticas en sus viviendas particulares.
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