Lleva meses sin agua y sufrió un grave accidente al intentar abastecerse
Una vecina del interior provincial terminó con ocho puntos en la cabeza y hospitalizada. Su familia repudia el abandono de las autoridades ante la crisis hídrica.
Una grave situación de desidia e infraestructura hídrica al límite se cobró un hecho indignante en el interior provincial. Una mujer, adulta mayor, terminó internada en San Luis, inconsciente y con ocho puntos de sutura en la cabeza, tras sufrir un accidente doméstico directamente relacionado con la falta de agua potable que azota a la región desde hace meses.
El hecho se desencadenó en el paraje San Miguel, cuando la víctima intentaba cargar agua de una cisterna para poder abastecer el baño de su vivienda. En ese momento, un pesado pedazo de riel utilizado en la precaria estructura se desprendió y la golpeó fuertemente en el cráneo, dejándola inconsciente en el suelo. Debido a la gravedad de la herida y los hematomas, debió ser trasladada de urgencia a la capital provincial.
La indignación estalló a través de las redes sociales, donde la usuaria Anthoo Garay, nieta de la damnificada, visibilizó el calvario que viven cotidianamente los habitantes del interior. Según detalló, las zonas de San Miguel, La Reina y La Florida carecen de suministro seguro desde hace meses.
Para subsistir, los vecinos deben recurrir a camiones cisterna que solo proveen agua de canal, la cual no es apta para el consumo humano y apenas sirve para tareas de limpieza.
El escenario se vuelve aún más complejo al conocerse el contexto familiar: en la vivienda rural residen dos adultos mayores junto a su hijo con síndrome de Down, un grupo de extrema vulnerabilidad que hoy se encuentra desamparado.
La denuncia apunta directamente contra las autoridades locales y la comisión vecinal encargada del servicio. "La comisión cobra puntual la boleta del agua que no tienen. ¿Qué hacen con esa plata?", cuestionó con crudeza la familiar, exponiendo las versiones encontradas que circulan en la zona: mientras algunos aseguran que el bombeo está frenado por un flotador roto que no se repara, otros afirman que el servicio fue cortado debido a la falta de pago de la factura de luz del predio donde se ubica la bomba.
Tras recibir el alta, la mujer regresó a su hogar con severos dolores y reposo de semanas. Ahora, la economía familiar se ve severamente afectada por los costos imprevistos en medicamentos, elementos de curación, traslados en remís y, fundamentalmente, la compra de agua embotellada para poder beber y cocinar.
"Me da mucha bronca ver cómo los tienen abandonados. Para cobrar o buscar un voto, ahí están", concluyó la joven, exigiendo una solución urgente antes de que la desidia habitacional provoque una tragedia mayor.
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