Cinismo: Poggi festejó que hay más presos mientras los robos no paran
El Gobernador insiste con una aplicación móvil como solución mágica para combatir la inseguridad. Dijo que tiene la "oreja abierta" para escuchar, pero no es capaz de accionar una sola medida efectiva contra el delito.
El gobernador Claudio Poggi encabezó este jueves un acto en la esquina de Ardiles y Chile, en el barrio Justo Daract de Villa Mercedes, para inaugurar 17 nuevos dispositivos del sistema "Alarma Ciudadana". Sin embargo, lo que el oficialismo intentó vender como un avance tecnológico, terminó desnudando la alarmante desconexión del Ejecutivo provincial con la realidad delictiva que se vive en las calles.
En un escenario donde las familias quedan a la deriva frente a decenas de robos diarios —con hechos recientes tan insólitos como el hurto de un automóvil a plena luz del día empujándolo sin que nadie viera nada—, la respuesta oficial parece limitarse a parches cosméticos.
Durante su discurso, Poggi condicionó el éxito de la seguridad a que los propios ciudadanos descarguen una aplicación en sus teléfonos móviles. "La alarma ciudadana funciona si en el celular de cada vecino está bajada", sentenció el mandatario, trasladando la responsabilidad de la prevención a la comunidad.
Esta postura generó una profunda indignación: cabe preguntarse qué herramientas tiene un adulto mayor que no está familiarizado con la tecnología ante una emergencia real bajo este sistema.
Por su parte, la ministra de Seguridad, Nancy Sosa, intentó maquillar la situación asegurando que ya suman 259 alarmas en la ciudad. No obstante, el discurso oficial se volvió aún más preocupante cuando el Gobernador intentó justificar la eficacia de su plan señalando el incremento de la población carcelaria: "Hay 300 internos más; de 800 con los que empezamos la gestión, hay 1.100", celebró.
Lejos de ser un indicador de éxito, el fuerte aumento de presos expone un escenario social severamente degradado que el gobierno parece festejar en lugar de abordar desde la prevención profunda.
Para completar una jornada colmada de ironías, Poggi declaró ante los medios locales: "Como todos los jueves estamos en Villa Mercedes con una agenda muy buena y sobre todo con la oreja bien abierta para escuchar".
Para los vecinos mercedinos, cansados de promesas vacías y estadísticas que no se reflejan en el día a día, esa supuesta "oreja abierta" dista mucho de ser una escucha activa; se percibe, más bien, como una gestión en otra dimensión a la que los reclamos le entran por un oído y le salen por el otro.
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